Málaga saca del olvido a La Repompa

Allí estaban su hija, Rosi; su hermana Rafaela; sus sobrinas Amparo y Raquel, sus compañeros de fatiguitas La Cañeta y Carrete. Allí estaba Málaga para sacar del olvido a La Repompa, a Enriqueta Reyes Porras, que hace ahora medio siglo perdió la vida cuando sólo contaba con 21 años de edad.

La Diputación, por iniciativa de su presidente, Salvador Pendón, tributó homenaje a esta gitanita, graciosa y menuda, que volvió loca a media España por los años cincuenta. Una artista que había caído en «el olvido de Málaga y de los malagueños», afirmó Pendón, que no de los flamencos, que siempre la han tenido como un referente por «la frescura de su voz, por su voz de ángel», como recordó Gonzalo Rojo en la semblanza que realizó.

Fiesta en el escenario

En los prolegómenos, el presidente de la Diputación entregó a Rosi una pintura de su madre a raíz de una de las fotos más conocidas de La Repompa. El cuadro presidió en el escenario todo el acto.

Para situar a los espectadores se visionó el documental elaborado por Paco Roji y Paco Fernández, que transportó en el tiempo a los espectadores a aquellas calles del viejo barrio del Perchel, donde nació la protagonista de la noche. Son muy ricos los testimonios de los coetáneos.
Luego vendría la fiesta. Magnífica presentación de Amparo y Simón cantando las cosillas de La Repompa. Ambos enseguida metieron al público en la cesta. De antemano había un auditorio volcado en la causa, repleto de artistas de toda índole, de representantes de peñas, veteranos aficionados, jóvenes gitanos, que no cesaron de jalear a Simón, y un núcleo de espectadores -sean bienvenidos- que se acercan al flamenco con curiosidad.

Amparo cantó las bulerías de Cádiz para que se luciera su hermana Raquel. Le siguió la asalvajada voz de Simón de Marbella, que desdramatizó la seguiriya para impregnarla de aires más fiesteros, lejos de la tragedia. Simón continuó por soleá por bulería con esa rotundidad de voz. José Maya dejó sobre las tablas su personal zapateado. Supo conectar con el público.
Y como remate de la noche, Rafaela, que recogió el testigo de su hermana y mantuvo el nombre artístico de La Repompa. Cantó las letras que hacía Enriqueta por bulerías lenta, recreándose en las sílabas, paladeando el cante. La Cañeta, desde la fila 4, le acompañaba con la cabeza. Rafaela cerró el espectáculo 'Fiesta en el Perchel' que se montó expresamente para la ocasión. El público salió a las diez y media de la noche con la satisfacción de haber conocido a la tristemente desaparecida Repompa, que fue llamada por Pastora Imperio para que cantara en su espectáculo. Se codeó con artistas de la talla de Porrina, La Paquera y Farruco, entre otros. Málaga, por fin, la saca del olvido.
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