Los desguaces de Málaga se quedan sin piezas

M. ÁNGELES GONZÁLEZ

Los desguaces de Málaga se quedan sin piezas
Encontrar algunas piezas de vehículos en el desguace de Marbella resulta cada vez más complicado. / JOSELE-LANZA

Los desguaces malagueños están pasando por una situación algo paradójica. Sólo hay que echar un vistazo a las cifras de ventas de los concesionarios para comprobar que muchos conductores se ven obligados a mantener sus viejos coches el mayor tiempo posible ante la imposibilidad de renovarlos. Para mantenerlos a punto, recurren a las piezas de segunda mano, con las que se ahorran un importante dinero. Sin embargo, estos establecimientos especializados en el despiece selectivo de vehículos no pueden hacer frente a este fuerte aumento de la demanda debido precisamente a que son pocos los que hoy se deshacen de sus utilitarios.

La escasez de piezas ha provocado incluso una caída de las ventas que llega al 30% en algunos casos, como explica Rosi Rico, administrativa del desguace El Inglés, en el polígono Guadalhorce: «Hace un año entraban entre treinta y cuarenta vehículos al día y hoy sólo recibimos tres o cuatro». Este número es insuficiente para atender a los clientes, que en tiempos de crisis agudizan el sentido del ahorro y acuden en masa a estos establecimientos.

Aprovechar la crisis

Rico ya ha perdido la cuenta del número de clientes a los que les ha tenido que decir que no hay existencias de la pieza que buscan. «Yo misma tuve que comprarme un espejo retrovisor en un concesionario oficial porque no teníamos ninguno aquí», relata.

A tan sólo unos metros, David Sánchez dibuja un panorama similar. Este administrativo de Autodesguaces Hermanos González reconoce que no hay suficiente oferta: «La demanda ha aumentado un 20% en un año, pero la entrada de vehículos ha bajado a la mitad», explica.
Aunque asegura que por ahora «nos vamos manteniendo y cubrimos los gastos», reconoce que lo ideal sería «poder aprovechar la crisis para vender más piezas». Pero la realidad está mucho más lejos: «Antes, los conductores se deshacían de los vehículos a los siete u ocho año de adquirirlos y sacaban uno nuevo con el Plan Prever, sin embargo hoy mantienen como pueden los antiguos a base de reparaciones».

La falta de piezas ha hecho que aumente la competencia entre los desguaces, que saben que el propietario de un vehículo accidentado o aquel que quiere deshacerse de su viejo coche, lo llevará al mejor postor. «Intentamos ofertar lo máximo siempre y en algunos casos llegamos a pagar hasta un 10% más», explica Sánchez, que apunta que el precio de los repuestos no ha variado.
El Plan Vive -plan de ayudas para comprar un coche nuevo- no está siendo de gran ayuda para estos establecimientos, según comentan algunos de sus responsables, que critican que no ha conseguido incentivar la adquisición de vehículos. «Sus efectos se están empezando a notar ahora un poco, pero este plan no es como el Prever, ni mucho menos», afirma Francisco Lara, gerente de Autodesguace Hermanos Vargas, donde las ventas han caído un 15% en un año debido también a la escasez de piezas. «La gente se piensa que a nosotros no nos afecta la crisis, pero nos pasa factura como a todo el mundo», apunta.

A estas dificultades se suma la caída del precio de la chatarra, que está dejando una mancha enorme en las cuentas de resultados de estas empresas. Una vez que los vehículos que entran en los desguaces han sido descontaminados -se eliminan todos los residuos peligrosos- y desmontados, la parte que no tiene ninguna pieza reutilizable se prensa y se convierte en un amasijo de hierros en forma de cubo de unos 700 o 800 kilos que se vende a una empresa de gestión de residuos. El dinero que se obtiene supone aproximadamente la mitad de los ingresos de estas instalaciones, según señala Francisco Javier Miguel, administrativo de Autodesguace García, que explica que el precio al que se pagaba esta chatarra «ha caído en picado». Hasta un 70%, según Francisco Lara, de Autodesguace Hermanos Vargas. Esto hace que los paquetes de hierro se amontonen en los patios de los desguaces a la espera de que la chatarra aumente su cotización. «Están pagando unos 15 céntimos por kilo. Nosotros los hemos vendido ya porque no teníamos más sitio para acumularlos», señala Lara.

Ante este panorama, a los propietarios y empleados de estas empresas sólo les queda mirar al futuro con optimismo. «Esperamos que la cosa cambie y esta situación no dure mucho, aunque por ahora no estamos notando ninguna mejoría», señala Rosi Rico.

1 comentario:

  1. Es lamentable el desequilibrio actual entre las ventas de coches y las ventas de bienes de todo tipo. Igual hay que mirar al futuro con optimismo ya que es díficil que las cosas puedan empeorar más.

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