El sello Pellegrini evalúa esta semana la recaída del proyecto Bielsa

Dos equipos con marcado sello de Manuel Pellegrini, el potente Málaga que lidera ahora desde el banquillo y el poderoso Villarreal que el técnico chileno empezó a construir, evaluarán esta semana hasta dónde alcanza la dura recaída sufrida por el proyecto que está iniciando Marcelo Bielsa en el Athletic Club, al que el Betis casi ridiculiza el domingo en San Mamés. Ha sido el conjunto de Pepe Mel el segundo recién ascendido, después del Rayo Vallecano, que ha campado a sus anchas en 'La Catedral' tras la llegada de Bielsa, quien creó tanta expectación cuando apareció por primera vez en Lezama como desasosegada tiene ahora a esa misma afición. Porque a los problemas de resultados que está teniendo en este arranque liguero (1 punto en tres partidos; decimosexto en la tabla), el conjunto rojiblanco ha añadido uno de esos cíclicos desastrosos encuentros ante su público que suele protagonizar, sobre todo cuando pasa por malos momentos. Esas sensaciones son las que empieza a tener una afición un tanto impaciente y que había despedido con una sonora bronca a Joaquín Caparrós precisamente cuando el sevillano celebraba la clasificación que permite al Athletic salir este año a Europa. Quizás las pasadas elecciones, que tienen en Bilbao la insana costumbre de partir en dos a la masa social y de aficionados, tengan mucho que ver en ambas reacciones: la de un cierto hastío hacia el técnico entonces, al final de la pasada temporada, y de excesiva impaciencia ahora, con solo tres partidos de Liga jugados y un buen debut europeo en medio. Habrá quien, incluso, participe de las dos. Y no deja de ser curioso algo así en un club en el que la unidad es condición capital para su funcionamiento ante lo peculiar de su idiosincrasia. Pero, con reproches o sin reproches al técnico, equipo y jugadores, lo cierto es que el Athletic sufrió ante el Betis una tremenda recaída. Que alguien de la implicación en el colectivo y la claridad de discurso de Carlos Gurpegui la haya calificado de "mazazo" deja claro que la del Betis no fue una derrota al uso en la tercera jornada liguera. Esa consideración del capitán tiene mucho que ver con el estado de ánimo del entorno rojiblanco, con muchas dudas hacia el técnico por su propuesta de juego, sugerente pero muy diferente a la anterior y alejada de la ortodoxia de la historia de la entidad. Aunque fundamentalmente lo que tiene sumida en la duda a la afición rojiblanca son ciertas decisiones técnicas que no acaba de entender. Como la suplencia de Iraola en los primeros partidos y de Ekiza y Toquero en lo que va de curso, el descarte de Koikili o el intercambio de posiciones entre Javi Martínez y el propio Gurpegui. El aficionado del Athletic es clásico en sus gustos y esas apuestas no acaba de verlas. No obstante, el rosarino ya era así y en su última etapa exitosa, al frente de la selección de Chile, su 'modus operandi' era ese. Y si por algo tiene prestigio Bielsa no es por el palmarés que atesora, que también, aunque no es tan extenso, sino por su carácter innovador y como referencia de entrenadores. Bielsa puede decir, aunque no lo dice porque no deja de asumir la responsabilidad de todo lo que pasa, que el Athletic ya ha atisbado algo de lo que puede ser el fútbol "protagónico, no especulativo" y más de "campo rival que del propio" que propugna. Se vio ese fútbol arriesgado, tanto en la presión al rival cerca de su portería como en la circulación de la pelota, en el anterior partido liguero, en Cornellá-El Prat, que el Athletic perdió, y en el debut en la Liga Europa en Bratislava, donde ganó. En ambos choques, el equipo ofreció un fútbol de muchos quilates por momentos, con dominio del juego y continuas llegadas al área rival, liderado por un Iker Muniain descomunal que frente al Betis pareció pagar la exigencia de tres partidos en una semana. También es exigente esta semana, como compromisos el miércoles y el sábado frente a dos de los equipos que con más pretensiones han iniciado el curso: el Málaga y el Villarreal. Dos rivales con el mismo sello, el de Pellegrini, constructor del equipo amarillo, que aún venera su estilo, y ahora cimentando el albiazul. Una manera de jugar, por cierto, con cierta similitud a la que pretende Bielsa, si bien algo más pausada y centrada más en el balón que en la velocidad. En definitiva, dos duros compromisos a superar por el nuevo Athletic de Bielsa en una semana de evaluación de una recaída un tanto inesperada tras sus buenas prestaciones en las dos últimas comparecencias y peligrosa si se alarga unas jornadas más ante el estado de nervios en el que parecen los seguidores rojiblancos.