Las altas pretensiones de Santi Cazorla hacen que el Málaga eche el freno

Santi Cazorla

«La guinda al proyecto». Así lo llamaban algunos dirigentes. El nombre de Santi Cazorla saltó a la palestra hace ya varias semanas, cuando estaba concentrado con la selección en Estados Unidos -este periódico habló en la misma información de él y de Lucho González-, pero no hace tanto que el asturiano se planteó con todas las de la ley recalar en el Málaga. Era la sorpresa anunciada por los propietarios. Sin embargo, sus altas pretensiones han provocado que el club eche el freno. Y, de camino, se ha reforzado la tesis de que es mejor aguardar hasta finales de julio para apuntalar la plantilla.

El fichaje de Santi Cazorla era «extremadamente complicado» hace tres semanas. El uso de estas comillas obedece a que era una expresión empleada internamente por los responsables del club. El problema no era sacarlo del Villarreal, porque asumir un objetivo como este ya implicaba de salida una apuesta en firme en el capítulo económico para convencer al triunvirato que dirige el 'submarino amarillo' (Fernando Roig, su hijo y José Manuel Llaneza). ¿Para qué perder el tiempo? La dificultad estribaba en convencer al futbolista.

Poco que ofrecer

En aquellas fechas el Málaga poco tenía que ofrecer que compensara la estabilidad del Villarreal y sus elevadas opciones de competir la próxima temporada en la Champions. Entonces, el club tenía muy avanzada la negociación con Van Nistelrooy para convertirlo en el siguiente reclamo, en un nuevo banderín de enganche. No bastaba con la presencia de Manuel Pellegrini, que por su parte ha presionado al asturiano como requería la situación.

Ahora el panorama es distinto. El Málaga es el club de moda. Día sí, día también, se habla de sus gestiones a nivel nacional. Llegó Van Nistelrooy. Y no solo él. Le han seguido Monreal, Mathijsen y, sobre todo, Toulalan y Joaquín. Lógicamente la postura de Santi Cazorla ha cambiado radicalmente. Que el asturiano se haya sentado a negociar -a través de sus personas de confianza, claro- es un éxito. Y una clara muestra de que el Málaga pinta bastante en el mercado.

Pero la negociación entre las partes no progresa. Es más, está estancada. No al nivel de Lucho González, completamente descartado, pero sí al del argentino Ricardo Álvarez. En este último caso, el Vélez Sarsfield ha tratado de convertir la salida de su cotizado zurdo en una subasta, y el Málaga no está dispuesto a entrar en ese juego. En lo que respecta a Santi Cazorla, las diferencias con el jugador son enormes, a años-luz, casi insalvables. Por esta razón, el fichaje del asturiano vuelve a estar como hace más o menos un mes, extremadamente complicado. Con o sin comillas.

Este contratiempo obliga a replantear la situación. En realidad, viene a reforzar la tesis que se maneja internamente desde la pasada semana sobre la conveniencia de no precipitarse y esperar varias semanas ante la posibilidad de que aparezca en el mercado un futbolista de primerísimo nivel a buen precio y, sobre todo, dentro del límite salarial impuesto.

Y aunque esta situación puede cambiar en un santiamén -porque en el fútbol puede saltar la liebre en cualquier momento-, a día de hoy los cuatro responsables de la planificación coinciden en que ahora cuentan con seis semanas, hasta finales de julio, para valorar alternativas a Santi Cazorla. A no ser que este entre en razón...