La degeneración del 15-M acaba con la paciencia de los vecinos

Plaza de la Constitucion Malaga

No es un fenómeno nuevo, pero la condición indefinida del campamento del Movimiento 15-M en la Plaza de la Constitución ha terminado con la paciencia de varios vecinos de la zona, que incluso han decidido ya marcharse a otra residencia mientras continúen las protestas. Algunos de estos vecinos confirmaron ayer a este periódico que ya han presentado numerosas denuncias a la Policía a título particular, especialmente a causa del alto nivel de ruido al que, según insistieron, tienen que hacer frente en sus domicilios día y noche. "A cada una de las asambleas, que se prolongan hasta bien tarde, le sigue algún concierto o la reproducción de música no precisamente suave a todo volumen", explicó ayer uno de los afectados, quien añadió que ya ha presentado diversas denuncias a la Policía, "aunque cuando llamo a la Policía Local me derivan a la Nacional, y viceversa; me gustaría saber quién tiene la competencia aquí". Pero el ruido no es el único elemento del que se quejan los vecinos: la lógica degeneración del campamento después de tantas semanas y sus efectos han puesto a prueba en los últimos días la convivencia en la zona.

Otros vecinos aseguran que la calle Rodríguez Rubí, la que sirve de acceso al Colegio Prácticas Nº 1, "se ha convertido en un urinario y cada mañana encontramos los portales regados con orina". Aunque los manifestantes limpian la plaza cada día, "cuando lo hacen ya está todo demasiado sucio; desde primera hora no se puede ni pasar por ahí". Entre las quejas de los vecinos abundan las que se refieren a los daños que está sufriendo la Fuente de Génova, construida en mármol en el siglo XVI según el más puro estilo renacentista italiano y trasladada a Málaga en el siglo XVII. Según estas denuncias, los manifestantes emplean el estanque de la fuente, construido entre 1790 y 1795 por Miguel del Castillo, para lavar a sus perros con cubos de agua. El mismo estanque, además, sufrió en su pedestal el pasado fin de semana la caída de un recipiente lleno de pintura negra que ha dejado una enorme mancha en uno de sus laterales bien visible. La mancha, de hecho, está cubierta actualmente con un parapeto improvisado para evitar que se pise. Los manifestantes han trabajado desde que se produjo el derrame de la pintura (empleada para las pancartas) en la eliminación de la mancha, pero aún sin éxito; tanto, que la limpieza definitiva parece improbable. Además, el conjunto escultórico de la fuente (que, a pesar de continuar vallada, ha sufrido estas agresiones) ha sido rodeado con cinta adhesiva para la instalación de un cartel hecho de cartón que reza el nombre con el que los indignados han rebautizado a la Plaza de la Constitución: Plaza de la Libertad. Tal y como explicó un vecino, "un ataque semejante a un bien patrimonial como la Fuente de Génova no se permitiría a ninguna institución, fuera cual fuera su titularidad, ni a cualquier particular. ¿Por qué a ellos sí?" El mismo indicó que a menudo ha intentado hablar sobre el asunto con los manifestantes, "aunque ha sido imposible, no atienden a razones".

Algunos portavoces del Movimiento 15-M explicaron ayer por el contrario que ningún vecino les ha presentado quejas por ruidos ni por otros motivos hasta el momento. En cuanto a las denuncias, los mismos portavoces aseguraron que la Policía "no nos ha informado hasta el momento de nada de eso, así que, si se han producido denuncias o llamadas, lo desconocemos". Igualmente, afirmaron que ni un solo agente "nos ha increpado una sola vez por cuestiones de ruido o de suciedad". En cuanto al ruido, los manifestantes admitieron que reproducen música con altavoces de alta potencia, pero "lo hacemos siempre antes de las 21:00 y hasta respetamos la hora de la siesta, lo que por ley no estamos obligados a hacer". Parece que el pulso promete.