Un hombre se hace pasar por cliente y mata a un abogado para robarle 1.200 euros

Imagen del detenido captada por un cámara de seguridad
Imagen del detenido captada por un cámara de seguridad

La desaparición del abogado malagueño Salvador Andrés Reina, de 50 años, tuvo ayer el peor de los desenlaces posibles. Tras seis días de angustia, sin pistas sobre su paradero, el letrado fue hallado muerto con heridas de arma blanca en el maletero de su coche en una calle cercana a la estación de autobuses de la capital. La Policía Nacional había detenido horas antes a un sospechoso, que reconoció los hechos e indicó a los agentes el lugar donde se encontraba el cadáver, según confirmaron a este periódico fuentes cercanas al caso.
La investigación ha revelado que el móvil fue económico. El detenido, P. R. B., de nacionalidad alemana y de la misma edad que su víctima, se habría hecho pasar por cliente supuestamente con el fin de ganarse la confianza del abogado y robarle. El rostro del sospechoso fue grabado por las cámaras de seguridad de dos cajeros automáticos, donde efectuó sendos reintegros con la tarjeta de crédito del letrado por un importe total de 1.200 euros.
La pista de Salvador Andrés se perdió a mediodía del viernes de la semana pasada. Al día siguiente, al ver que no volvía a casa, su familia se presentó sobre las once de la mañana en comisaría para denunciar su desaparición. Había sacado una suma importante de su cuenta, algo extraño en un hombre familiar, casado y con dos hijos, que llevaba una vida ordenada. Tampoco se halló ni rastro de su coche, un Volvo S40.
Para la policía, se trataba de una desaparición inquietante. La Comisaría Provincial puso al Grupo de Homicidios al frente del caso, aunque se le sumó un equipo especial de trabajo que, en días puntuales, ha llegado a estar integrado por medio centenar de funcionarios. Se manejaron varias líneas de investigación, desde un secuestro exprés hasta un robo. Con el paso de las horas, y ante la ausencia de una petición de rescate, la hipótesis del rapto se fue desvaneciendo y cobró fuerza la del asalto.
La pista del cliente
 
Los agentes empezaron a tirar del hilo de la última persona con la que fue visto el letrado, un posible cliente que buscaba un profesional para que le llevara varios procedimientos judiciales. Llegó hasta Salvador Andrés de forma casual, ya que al parecer otra letrada lo rechazó al no estar especializada en esos asuntos.
La investigación partió de una descripción física somera del cliente sospechoso. Poco después, la policía tuvo acceso de las imágenes captadas por los cajeros donde se sacó dinero con la tarjeta de la víctima. La filmación, de mala calidad, permitió afinar un poco más sus características físicas. Pero faltaba el nombre.
Los agentes lograron identificarlo a principios de semana. Se trataba de un ciudadano alemán que llevaba más de veinte años en España, sin domicilio conocido. Tenía antecedentes policiales; había un caso grave en su historial. Una agresión a una mujer, con el trasfondo de un robo, cometida en la década de los ochenta en Vélez-Málaga.
La policía puso el foco en las zonas donde había sido visto: la Axarquía y Marbella. Durante los días siguientes, los investigadores peinaron las calles de varios municipios mostrando fotos del sospechoso. Ante la posibilidad de un nuevo ataque, las imágenes con el rostro del alemán también se remitieron al Colegio de Abogados de Málaga para que las difundiera entre los letrados de la provincia. 
Mientras los agentes hacían el trabajo de campo, el helicóptero de la comisaría, desde el aire, batió toda la Costa del Sol en busca del vehículo del desaparecido. La presencia de la aeronave, un día tras otro, en el litoral axárquico llegó a sembrar cierta preocupación entre la población.
Domicilio en Torrox
 
El jueves, los agentes consiguieron localizar el domicilio del falso cliente, situado en Torrox costa. Los agentes permanecieron apostados frente a su casa hasta que, cuando salió de la misma, sobre las diez de la noche, se le detuvo. Tras ello, se realizó un registro en su piso.
El arrestado fue conducido a la Comisaría Provincial, donde se le tomó declaración. Según las fuentes, en un primer momento admitió haberse reunido con el abogado en su despacho, en la calle Martínez Maldonado, pero alegó que no llegaron a un acuerdo y se marchó. Sin embargo, los investigadores ya habían reunido suficientes indicios para desmontar su coartada y, al final, reconoció los hechos durante el interrogatorio policial.
La versión a la que la investigación le da más crédito apunta a que el letrado aceptó hacerse cargo de su defensa y le solicitó una provisión de fondos. Entonces, el supuesto cliente le habría dicho que no tenía dinero en efectivo y, con la excusa de pagarle, lo habría llevado a otro lugar, donde presumiblemente se produjo el crimen.
Su confesión permitió a la policía localizar las llaves del automóvil de la víctima, que el detenido había arrojado a un descampado próximo a su domicilio. También indicó donde había dejado el Volvo S40. Los agentes lo encontraron a mediodía de ayer estacionado en las inmediaciones del paseo de los Tilos, concretamente en la calle Ramón Alarcón, una zona céntrica pero de escaso tránsito salvo para los vecinos. Hasta el lugar se desplazaron los agentes que han llevado la investigación, varios especialistas de Policía Científica -que llevaron a cabo la inspección ocular - y la comisión judicial. 
El cadáver estaba oculto en el maletero. Presentaba varias heridas de arma blanca, al menos una de ellas en el cuello. Apenas había sangre en el habitáculo, lo que sugiere que lo mataron en otro lugar y que el coche se usó para transportar el cuerpo. Todo parece indicar que el crimen se produjo en torno a la fecha misma de la desaparición. 
Tras el hallazgo del cuerpo, el Colegio de Abogados emitió un comunicado en el que, además de mostrar su repulsa por el crimen, agradeció el trabajo desarrollado por la Policía Nacional para esclarecer el suceso. El cierre de la nota está dedicado a ensalzar memoria de Salvador Andrés Reina.