El Madrid cede dos puntos ante el Málaga en el descuento

El portero del Real Madrid Iker Casillas no consigue atajar el lanzamiento de falta del centrocampista del Málaga CF Santi Cazorla
El portero del Real Madrid Iker Casillas no consigue atajar el lanzamiento de falta del centrocampista del Málaga CF Santi Cazorla

Por una vez fue el Real Madrid el que perdonó ante la portería rival y el que acabó pagando por ello. Por una vez un equipo, el Málaga de Pellegrini, que propuso más que los de Mourinho en gran parte del encuentro logró arrancar un punto del Bernabeu (1-1). Cazorla, con una falta botada de manera magistral en el descuento, empató el gol de Benzema y privó al Madrid de una nueva victoria. La Liga vuelve a estar más viva que nunca.

El partido fue un bello espéctáculo de principio a fin. Tanto el Real Madrid como el Málaga aplicaron desde el comienzo la intensidad necesaria para merecer la victoria, pero cada uno con el librillo particular el que presume cada uno de sus entrenadores.

Mourinho eligió a Benzema en lugar de Higuaín. Sin duda el francés volvió a ser el mejor de su equipo y del partido. Al talento que desprende en cada acción se une la velocidad que ha adquirido tras su lesión. Parece todavía más rápido y ágil que hace un mes. Y sobre todo, Karim es hoy un jugador hambriento, un futbolista capaz de asumir el liderazgo del equipo también por carácter.

Pellegrini parapetó el centro del campo con dos escudos defensivos (Demichelis y Camacho) y liberó a un rejuvenecido Joaquín y a Rondón. Sin embargo fueron Isco y Cazorla los que volvieron pálido al Bernabeu con combinaciones precisas y vistosas.

El primer tiempo fue dominado con claridad por el Málaga y sin embargo el fútbol fue injusto con ellos. Adolecieron de acierto en el remate y por momentos deslumbraron con acciones de enrome talento indivudual y grupal.

Perdonaron varias ocasiones claras ante un siempre afinado Casillas y el Madrid se lo hizo pagar. Cristiano lanzó un contragolpe por la izquierda y, con un centro al segundo palo, habilitó a Benzema para marcar a placer.

Los de Mourinho sólo pensaban en correr y correr para sorprender por velocidad a la defensa malagueña. Pero Pellegrini conocía las virtudes de su rival y procuró que los suyos defendieran lo más atrás posible. La opacidad del Madrid en ataque era evidente, pero su equipo se rompió y con ello el partido.

Antes del descanso las ocasiones se sucedían en una y otra portería. La bipolaridad del encuentro era manifiesta. Ambos contendientes lograban ser superiores a su rival según superaban el medio del campo, un claro ejemplo de la enorme vocación ofensiva de ambos.

Si el fútbol le debía algo al Málaga en la primera parte, en la segunda se lo devolvió con creces. El tono físico de los de Pellegrini cayó escandalosamente y de manera sorprendente el Real Madrid comenzó a perdonar. A latigazos fue ahogando a un Málaga esperanzado, que rezaba por seguir vivo el mayor número de minutos posible.

Ozil, muy exigido por caprichos de su entrenador, se hizo con el mando del partidopero sus compañeros no definían. El alemán tuvo que desplazarse de la mediapunta, su posición natural, en detrimento de un descolocado Kaká. Pero en cuanto volvió a ella, Benzema y Cristiano disfrutaron de las mejores ocasiones del partido. El francés envió a las nubes un mágico pase suyo que hubiese sido la sentencia.

Pellegrini optó entonces por la velocidad y el control del balón a partir de ahi fue casi imposible para ellos. Conforme pasaban los minutos aumentaba el nerviosismo en Mourinho. Cambios sucesivos para perder tiempo y órdenes, gritos y protestas desde la banda. El portugués temía por el resultado.

El partido llegó al descuento. Momento en el que Granero regaló una falta en la frontal del área a Cazorla. El asturiano se levantó con premura y miró a Casillas con el balón en las manos. Su golpeo fue tan imperial que ni el capitán madridista pudo con él. Con el interior golpeó al lado del portero, pero el fútbol la puso en la escuadra.

Llega un mes decisivo para el campeonato y después de dos meses de victorias consecutivas, los de Mourinho ceden la primera vez en que tienen dos partidos por semana de gran exigencia. El Barça, con renovadas sensaciones tiene que comenzar a creer que la Liga es posible.