Condenada por montar el pollo

La discusión sobre la mala calidad de un caldo de pollo con la dueña del establecimiento donde lo compró le ha salido bastante cara. La Audiencia de Málaga ha condenado a pagar 1.300 euros de multa y 1.400 de indemnización a una cliente que tiró a la cabeza un 'tetrabrik' de caldo de pollo a la propietaria del autoservicio donde lo había adquirido causándole lesiones y dañando varios artículos con el líquido del cocido que se derramó por la tienda.
El singular incidente tuvo lugar en enero de 2008 en la localidad de Cuevas de San Marcos, aunque ha sido ahora cuando ha recaído sentencia firme.
La clienta se presentó por la tarde en un autoservicio del pueblo y comenzó a discutir con la dueña por la calidad de un tetrabrik de caldo de pollo que había adquirido allí. La discusión fue a más. Y así en un momento determinado, la mujer le tiró el envase de caldo a la propietaria a la que le impactó en el lado derecho de la cabeza. Como consecuencia del impacto, el contenido del tetrabrik se derramó y dañó diversos productos que se encontraban en la tienda. La mujer resultó con un golpe en la cabeza por el que estuvo dos días impedida. El incidente provocó la intervención de la Guardia Civil que puso paz y dio trámite a la correspondiente denuncia.
La disputa llegó a juicio y en diciembre del año pasado un juzgado de lo penal de la capital condenó a la clienta, aunque solo por dos faltas, una de lesiones y otra por los daños en la tienda que inicialmente fueron tasados en 123 euros.
La dueña de la tienda no se quedó conforme con la sentencia y la recurrió, al considerar que la cliente debía ser condenada no por una falta, sino por un delito de daños, porque el valor de los productos estropeados con su conducta superaba los 400 euros, concretamente fueron tasados en 1.177.
Daños a los artículos
Así, la propietaria del establecimiento probó con la declaración de testigos que la clienta tiró, además del 'tetrabrik' otros objetos como una caja de ambientadores y otra de dulces. Como consecuencia de todo esto y del caldo de pollo derramado en la tienda, que solo tiene veinte metros cuadrados, se produjeron daños en tambores de detergente, relojes del expositor, pantis de señora y slip de caballero, bufandas, cajas de dulces, centro de flores, leotardos de niños, ambientadores, material escolar, cajas de hilos y tapetes de mesa. La Audiencia Provincial ha fallado a su favor y ha condenado a la clienta a pagar 1.177 euros por el delito de daños, 246 por la falta de lesiones, además de una multa de 1.260 euros.