Un invierno de chispazos


Llegó a pensar que tenía una derivación eléctrica en su garaje. Cada noche durante la semana pasada, al volver del trabajo, Javier Núñez, vecino de Puerto de la Torre, aparcaba el coche y, al tocar la puerta para cerrarla, recibía una desagradable descarga eléctrica. Cuando se le ocurrió comentarlo a los compañeros de trabajo, se encontró con que a muchos les estaba ocurriendo lo mismo. Entonces, ¿de dónde venía tanta corriente? Esa fue la consulta que plantearon a SUR, que a su vez la trasladó a científicos y meteorólogos.
La respuesta, como tantas otras, está en el tiempo. Málaga ha tenido en febrero unas condiciones climáticas atípicas, especialmente en lo que se refiere a la humedad relativa, con índices muy bajos, de hasta el 25%, según los datos aportados por el Centro Meteorológico de Aemet en Málaga. A ello, se añade otro factor, el viento, con rachas de hasta 40 km/h. El binomio aire-baja humedad potencia la acumulación de electricidad estática en los objetos y en las personas, que es el origen de los rampazos que muchas personas están sintiendo estos días.
Sebastián Cardenete, divulgador científico y director del centro de ciencia Principia, en la capital, considera que se han vivido unos días excepcionales, en los que la concentración de vapor de agua en el ambiente era mínima. «El aire seco es muy buen aislante. Cuando es más húmedo es capaz de transmitir la corriente eléctrica, es mejor conductor; y cuando es muy seco, como ahora, aísla; de tal manera que la electricidad estática que se produce por rozamiento se acumula en nuestros cuerpos y en los objetos en movimiento», ilustra.
El coche, como una pila
El ejemplo más habitual es el del coche: «Cuando va rodando roza con el aire, y los neumáticos hacen de aislante, de manera que se va cargando y cuando nos bajamos hacemos de cable, que conecta el vehículo con el suelo, y nos da un calambrazo bastante desagradable». Especialmente ahora, recalca, cuando estos se están viviendo de una forma excepcional. El profesor Cardenete recuerda que también es un fenómeno muy típico de los días de terral. «La electricidad estática es algo que está presente siempre, pero lo excepcional es que el aire esté tan seco como estos días que llevamos de frío».
¿Cómo se produce la descarga? Este experto indica que la piel humana es conductora, y la diferencia de voltaje entre dos polos (el objeto y el suelo) es lo que hace que sintamos el latigazo. De vuelta al ejemplo del vehículo, este se puede llegar a cargar durante un trayecto hasta los 5.000 voltios, según sus cálculos. Una cifra muy sonora, aunque no es peligrosa, porque la intensidad, los amperios (la cantidad de corriente que pasa por unidad de tiempo) es muy baja, y el chispazo dura solo décimas de segundo. Como el suelo y el individuo están a una tensión menor «en el momento en que tocamos un objeto cargado hacemos de cable y la descarga nos llega».
¿Por qué hay personas que son más sensibles que otras? Influyen muchos factores. Cardenete apunta al tipo de zapato que se utiliza, con más carga acumulada cuanto más aislante; por lo que las personas acumulan más electricidad y la pueden transmitir al tocar a otros. Pero también depende del tipo de piel, pues unas son más conductoras que otras; la sudoración y el régimen alimenticio, que puede favorecer la conductividad. Pero hay otras curiosidades: por ejemplo, las cosas con picos se descargan más rápido que las redondeadas, que aguantan la carga durante más tiempo. Por eso ocurre al tocar un automóvil, pero no una barandilla.
Un San Valentín eléctrico
La incidencia del fenómeno ha sido alta entre los días 11 y 14 de febrero, y se comprueba a la luz de los datos aportados por la Agencia Estatal de Meteorología. El pasado sábado la humedad relativa descendió hasta el 22%, un nivel muy bajo para lo que es habitual en Málaga, con vientos de unos 30 km/h de componente nordeste (el que aquí se conoce como «granadino», un terral frío). A su vez, el día 12 se alcanzó un 25% de humedad y corrientes de aire de 40 km/h. Los días 13 y 14 todavía se mantuvo alto, con una concentración de vapor de agua de entre el 30 y el 40%. En cambio, comenzó a disiparse a partir del miércoles, por la entrada de levante.
¿Cómo evitarlo?
Si le ocurre habitualmente al tocar el coche, el científico recomienza volver a las antiguas tiras que antaño se colocaban en la parte trasera y permitían liberar la energía. Para las personas que lo sufren con mucha frecuencia, Internet está lleno de consejos más o menos fiables, que van desde cambiar de tipo de calzado (por uno menos aislante) y evitar la ropa 100% algodón, hasta cerrar la puerta del vehículo tocando solo el cristal. En última instancia, también existen unas pulseras con imanes, que se venden en tiendas de informática, y que al parecer evitan las cargas electroestáticas.
Aunque en ocasiones resulte molesto, no conlleva riesgos y además es poco frecuente en Málaga, gracias a la elevada humedad ambiental. Casi siempre.