El Málaga se hace grande en Europa

 Santa Cruz celebra el segundo tanto del Málaga, que daba la clasificación a cuartos


El Málaga tiene un hueco entre los grandes de Europa, recibido con el aplauso de todo el continente por su sensacional victoria ante el Oporto. En el año de su estreno en la Liga de Campeones, el equipo español cumple con nota después de su gran noche, empujado por la pasión de un estadio que le inculcó los valores de la remontada. El 1-0 de la ida fue menos que el 2-0 del segundo asalto y el Málaga, como si llevara toda la vida ahí, estará el viernes en el bombo, uno más entre los mejores. [Narración y estadísticas]

A La Rosaleda le gustó la esencia de la cita y respondió la ciudad como merecía el equipo, feliz con las 30.000 gargantas que perdieron la voz exclamando «¡sí, se puede!». El resultado de Do Dragao alimentaba la fe pese a la magnitud del rival, mucho más fiero de lo que se pueda llegar a imaginar. El Oporto no tiene el cartel de muchos otros, pero sí juega más y mejor, un equipo tremendo de principio a fin, un equipo cuya manera de entender el fútbol es encomiable y que se dio un atracón de excelencia en la ida. Su problema fue que no resolvió cuando se lo merecía y dejo una puerta abierta por la que se coló el Málaga, la puerta de la esperanza. [Fotogalería: las mejores imágenes del Málaga-Oporto]

El Málaga tardó en meterse en faena, acomplejado en los primeros compases por el enemigo y superado por la euforia de su grada. Fue cogiendo color con el paso de los minutos y se sacudió los miedos del inicio, una preocupante puesta en escena en donde se veía incapaz de superar la asfixiante presión portuguesa. Físicamente, el Oporto es perfecto y recuperaba la posición con prontitud cuando el balón llegaba a piernas españolas, más espesas que de costumbre. Hasta que vio la luz y se creyó el bramido de la gente. Se podía, claro que se podía.

Empezó a captar el mensaje a partir de la media hora y un disparo de Antunes activó al Málaga. Fue la primera vez que intervino Helton, ese estrambótico portero del Oporto que juega con pantalón largo y que siempre genera cierta sospecha porque aparece en los videos con los errores más sonados. También tiene paradones de mérito, pero quedó retratado en la jugada polémica del partido.

Centro Gámez, despejó Helton una pelota que tenía que coger sí o sí y el rechace lo empujó a gol Saviola, que corrió hacia el cielo de Málaga. Pero a Helton le salvó Nicola Rizzoli, árbitro italiano y único en apreciar falta de Baptista. No lo fue ni por asomo, error de bulto.

Pero no se lamentó el Málaga, en la Champions no hay llantos que valgan. Mantuvo la cabeza bien alta y pronto encontró su premio con el golazo de Isco, un futbolista descomunal que da valor al estilo que propone Pellegrini. El chico de oro del Málaga recibió el balón con tiempo suficiente como para acomodarse, levantar la cabeza y enviar su disparo a la escuadra. En el mejor momento posible, el conjunto andaluz nivelaba la serie e intimidaba a un Oporto desbravado.
Expulsión de Defour

Le salía todo al Málaga, agitado por un Saviola impecable y por la efervescencia de sus hombres de talento. Uno de ellos, Joaquín, mareó a Defour en una carrera y provocó la expulsión del jugador del Oporto, otra buena noticia para subirse definitivamente al carro de la ilusión. Con casi todo un tiempo por delante, el Málaga escribía su futuro ante un oponente en minoría y que se sintió obligado a proteger la cueva poblando su defensa con cinco hombres. Era la única manera para achicar.

El Málaga se imaginó el segundo gol cada vez que asomaba, pero la realidad es que creó pocas ocasiones de verdad. En un ejercicio de coraje y sacrificio, notó como se le vaciaba el depósito y se rompió el encuentro de forma peligrosa. El mejor en entenderlo fue Pellegrini, a quien se le atribuye la apuesta por Santa Cruz cuando el Málaga sacaba la lengua. El paraguayo tenía la llave y su cabezazo ya es de leyenda. En un saque de esquina, el portentoso delantero daba carreta al sueño. El Málaga ya es grande.

Ficha del partido
Málaga: Willy Caballero; Gámez, Weligton, Demichelis, Antunes; Joaquín (Camacho, m. 88), Toulalan, Iturra, Isco; Saviola (Piazón, m. 77) y Baptista (Santa Cruz, m. 73).
Oporto: Helton; Danilo, Mangala, Sandro (Atsu, m. 69), Otamendi; González, Moutinho (James Rodríguez, m. 45), Fernando, Defour; Martínez y Varela (Maicon, m. 58).
Árbitro: Nicola Rizzoli (Italia). Expulsó por doble cartulina amarilla a Defour (min. 49). Amonestó a Otamendi, Demichelis, Sandro, Gámez, Toulalan y Mangala.
Goles: 1-0, m. 42: Isco; 2-0, m. 76: Santa Cruz.
Incidencias: Extraordinario ambiente en La Rosaleda. El Málaga accede a cuartos por un global de 2-1.

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